La planta de jade es una suculenta clásica y resistente con hojas gruesas y brillantes como monedas verdes, que almacenan agua y le dan ese aspecto arbóreo compacto ideal para mesas, repisas o como "árbol de la suerte" en feng shui para atraer prosperidad. Crece lenta pero constante, formando troncos leñosos con el tiempo, perfecta para hogares bogotanos donde quieres verde duradero sin dramas de mantenimiento. Su simplicidad la hace regalo ideal para novatos o quienes olvidan regar.
Le encanta la luz abundante indirecta o sol matutino suave – ventana sur con filtro es perfecta – pero evita sol fuerte todo el día que queme las puntas. Riega solo cuando el sustrato esté completamente seco (cada 10-15 días), usando maceta con drenaje excelente para prevenir pudrición, clave en su longevidad. Tolera bien nuestra altura y temperaturas de 15-28°C, con abono para suculentas diluido cada 4 semanas en primavera-verano.
Es súper fácil de propagar por hojas o esquejes en tierra seca, donde enraízan solas, y podas ligeras la ramifican más redonda. Si las hojas se arrugan, necesita agua; si se ponen negras, exceso. Planta simbólica y práctica que enseña paciencia, convirtiéndose en pieza familiar que dura décadas con cuidados mínimos.

