La bromelia es una de esas plantas que parecen pequeñas esculturas vivas: sus hojas forman una roseta muy vistosa y, en el centro, aparece una flor de colores intensos que se mantiene bonita durante varias semanas. Es ideal si quieres un punto focal de color en tu sala, estudio u oficina sin llenar de macetas todo el espacio. Además, ocupa poco lugar y se ve igual de bien sola que acompañada de otras plantas.
Cuidarla es más sencillo de lo que parece. A la bromelia le gusta la luz brillante pero indirecta, lejos del sol directo fuerte que puede quemar sus hojas. El riego se hace manteniendo ligeramente húmedo el sustrato y poniendo un poco de agua en el “vaso” central que forman sus hojas, evitando encharcamientos prolongados. También agradece una buena ventilación y algo de humedad ambiental, por lo que funciona muy bien en interiores luminosos.
Es perfecta para personas que quieren una planta llamativa pero con rutina de cuidado sencilla. Puedes usarla para dar un toque tropical a cualquier rincón, combinarla con materas de colores neutros o contrastantes y moverla fácilmente cuando quieras cambiar la decoración. Si buscas una planta que haga decir “wow” sin exigir cuidados complicados, la bromelia es una gran aliada.

